Diario de lectura: sobre una antología de cuentos de horror
Al entrar a la Universidad, lo llevé conmigo la cuarta o quinta semana de clases. Y bueno, gracias a aquel libro la barrera de la timidez se rompió con varios compañeros del aula, pues ahora teníamos un tema en común del cual hablar. El libro pasó de carpeta en carpeta y luego de aula en aula, incluso de otras especialidades se hicieron de una copia. Incluso organizamos una lectura de cuentos de horror. Pero no salió de allí un Drácula o un Frankenstein: nadie tenía aún el valor para mostrar sus escritos, así que leímos a Poe, Lovecraft y Hoffmann.
En fin, el libro se perdió, pero eso no me molestó mucho; el hecho de que la obra llegara a tantos lectores me entusiasmó y mitigó la tristeza de su pérdida. Las fotos que muestro son de una copia de una copia. He intentado encontrar el libro por internet, pero supongo que la obra es de aquellos títulos que difícilmente lo encuentras digitalizado o en venta.
P.D.:
1. Quizá me animo y lo digitalizo para los que quieran el libro en PDF.
2. Debo advertir que la historia del hallazgo del libro es la verdadera y la historia que circuló por los pasillos de la Villarreal, que involucra un suicidio y la invocación con uno de los cuentos a la medianoche, fue una mentira que inventé. Pero esa ya es otra historia.



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