Diario de lectura: una respuesta a un comentario sobre la crítica a Aullar las sombras de Charlie Becerra
Link al vídeo
Una persona me escribe lo siguiente:
Esta crítica tiene puntos destacables. Es decir, si es inverosímil la obra este crítico dice porqué y da soluciones al problema que tuvo el autor. Lo que no comparto es su visión muy particular de cómo debería ser un género, en este caso el de la narco novela. Es comprensible que las obras ambientadas en Colombia o México tengan excesos, porque en las zonas narco de esos países los asesinatos, las organizaciones, los ajustes de cuenta y en sí la vida privada de los narcos los tienen. En Perú no sucede, el narco ha estado aliado al gobierno para una convivencia más pacífica que en otros países, desde Montesinos, y los narcos suelen vivir más bien ocultándose que exhibiéndose. Una novela narco de excesos en Perú podría ser inverosímil y, si bien, un desarrollo adecuado podría hacer más o menos creíbles algunos excesos, tal vez en su conjunto la obra dejaría de ser una novela realista, ya que se parte de la vida de un narco de la vida real. Es una opinión del crítico peligrosa, debido a que condena a todos los que deseen escribir ese género a hacerla como a él le parece. Si leyó Aullar las sombras partiendo de ese juicio previo, la obra estaba condenada a fracasar en sus manos. No por los deméritos de esta, sino por la verdad absoluta que el “estúpido” del autor no advirtió, animosidad que se ve también en otros videos. A ese intento de poner a la crítica por encima de la obra Bolaño le llamó la arrogancia de la crítica, decir el cómo debió haber sido sin haberlo hecho, sin la mínima posibilidad de “probar” que en ese caso particular pudo ser así. Tres estrellas, suponiendo que no hubo mala intención en la broma, la llamada de Pablo, el más criminal del narco colombiano que amenaza de muerte a toda su familia, no un peruano N.N con Montesinos filmando la aceitada desde las sombras, pudiendo dar aquí una “prueba” de los excesos que esperaba, me hace creer que pudo tener más estrellas.
Le respondo:
Muchas gracias por su comentario. Este tipo de participaciones son los que me animan a continuar con la crítica literaria no académica o a flor de piel como también se le puede llamar.
Primero debo decir que yo no determino cómo deben ser los géneros de una novela. Eso lo hacen los mismos escritores. En los primeros minutos del vídeo menciono una lista de obras de este género que tienen como característica principal los excesos de los personajes en cuestión de violencia y lujos. Si el autor de “Aullar las sombras” no muestra excesos es porque su personaje no fue un capo del narcotráfico, sino solo un operario más dentro del sistema de distribución de la droga. Así pues, la novela se centra en la vida de este operario. Es evidente que lo que llamó la atención del autor fueron los detalles de este sistema de reparto pues gran parte de la obra se centra en eso.
Este libro pudo quedar como una biografía (y si hubiese sido así no tendría ninguna observación que hacerle, el trabajo sería impecable), pero fue el mismo autor quien decidió volverlo ficción, y no solo eso, es este quien lo tilda de narco-novela.
Por otro lado, usted dice que en el mundo del narcotráfico peruano no existen excesos como sí los hay en Colombia o México. Eso, mi estimado lector, es pecar de ingenuo. Si usted lee “Polvo en el viento” de Hugo Coya se sorprenderá con el sistema que tenían los narcos con sus enemigos: los desnudaban, los untaban en miel y les echaban hormigas bala, insectos de tres centímetros que tienen una mordida parecida a un balazo. Si eso no es exceso, entonces no sé qué es exceso para usted. O si leyera las noticias del interior del país, se encontraría con cuerpos descuartizados o cabezas sin lengua y sin ojos. Incluso adolescentes y bebés asesinadas a machetazos. ¿En verdad cree que en el Perú el narcotraficante es muy civilizado?
Segundo, usted dice que con mi postura condenaría a todas las narco-novelas que no entran dentro de mis cánones en aquel género. La crítica literaria, mi amigo, si bien tiene cánones (pues solo así podemos tener un sistema de evaluación), es consciente que no debe limitarse a normas y estructuras inamovibles. Además, como le dije líneas arriba, son los mismos escritores quienes crean los géneros y los subgéneros. Pensar que el crítico determina un estilo o un género literario es como creer que los comentaristas de fútbol determinan el estilo de un jugador o la escuela de fútbol de un club. En la literatura quien crea la escuela o la tendencia es el mismo escritor, incluso puede ser un editor (pero en este país el editor ya no actúa como tal, sino como mero impresor), así que no se preocupe por los críticos literarios ya que su trabajo, al fin y al cabo, no tiene ninguna influencia. Además, el trabajo del crítico, su texto (o el vídeo en mi caso), va dirigido al lector y no al autor.
Ahora bien, usted usa una fórmula retórica tendenciosa al pretender que califico de estúpido al escritor cuya obra no es de mi agrado. Eso no se lo permito. Puedo calificar a un autor de ingenuo, frívolo e incluso efectista; pero jamás lo calificaré de estúpido. Sí eso fuera así, o si entre líneas se leyera esto, los escritores no me enviarían sus libros. El método de mis críticas puede que venga de mi antiguo trabajo de corrector de textos. En la editorial en que trabajaba llegaban autores con sus manuscritos con la arrogancia de que no les cambiáramos ni una sola coma. Muchos de esos textos eran mamotretos insufribles que ahora deambulan en librerías y bibliotecas. Así que de arrogante padecemos ambos: escritores y críticos.
Lo que sí le agradezco es llamarme peligroso. La crítica literaria, así como la novela o el cuento, es otro género literario y creo que no hay mejor cumplido que llamar peligroso a la persona que se dedica a esta tarea. Si usted me hubiera señalado como otro crítico del montón, que en realidad es otra herramienta más del marketing de ventas, créame que me hubiese planteado cerrar este canal. Pero veo que el canal sigue creciendo de forma consistente, sin pagar publicidad ni comentarios. Veo que los autores toman con madurez mis opiniones y continúan enviándome sus libros. Veo que nuevos escritores piden que lea sus manuscritos y yo los recibo sin pedirles nada a cambio. Solo por amor a la literatura. A la literatura bien escrita.
Veo que voy por buen camino.

Comentarios
Publicar un comentario