Sobre el héroe literario
Pedro Salinas en su ensayo El héroe literario y la novela picaresca española (1946) sostiene que el héroe literario pasó de ser un personaje casi divino a convertirse en un ser corriente y vulgar. A partir de esta idea desarrolló la siguiente clasificación:
- El héroe que iguala el poder divino.
- El héroe que sobrepasa la fuerza humana.
- El héroe que iguala la fuerza humana.
- El héroe que no iguala la
fuerza humana.
En
la primera categoría se encuentran Aquiles, Prometeo, Heracles y los demás
personajes de los mitos y los poemas épicos de la edad antigua y medieval. La
mayoría son semidioses que deben enfrentar un destino impuesto, muchas veces,
por sus propios padres inmortales.
En
la segunda categoría están los héroes de
leyenda o los cantares de gesta difundidos por los juglares. Guillermo Tell y
su talento con el arco, la fuerza y valentía de un Roldán, la experticia en
el combate de Sigfrido son características sobrehumanas que estos
personajes tienen.
En
la tercera categoría, que podemos llamar “realista”, el héroe es un ser sin poderes especiales ni talentos
sobrehumanos que enfrenta al mundo y a las adversidades con virtudes o defectos, triunfando o perdiendo en la vida según las circunstancias. Claros ejemplos son Emma Bovary, Goriot, los
hermanos Karamazov.
En
la cuarta categoría pertenecen los seres corrientes o vulgares como El
lazarillo o Don Quijote, que son humillados y, literalmente, golpeados por la
realidad. Es aquí donde aparece el antihéroe, especie
nueva que desarrollaremos en otro post.
Pasemos
un vistazo a la actualidad y encontraremos que aún se continúan creando héroes de las cuatro categorías. No obstante, los
atributos para pertenecer a las categorías casi divinas y sobrehumanas han
cambiado: ahora ya no son semidioses, sino super héroes o mutantes. Superman, Batman, Iron Man o los X-Men son clarísimos ejemplos de esta nueva
especie de la primera categoría.
La
especie nueva de la segunda categoría ha desarrollado sus talentos gracias a
la hipermodernidad, la ciencia y la tecnología, logrando sobrepasar lo
meramente humano. Ejemplos son James Bond o los personajes de La gran estafa o
los héroes de la ciencia ficción.
No
podemos dejar de observar que la cultura hipermoderna ha sabido crear
híbridos entre las especies: los súper héroes pasan de la primera
categoría a la tercera con tan solo quitarse el disfraz o el antifaz. Y los
héroes de la segunda categoría presentan características de héroes corrientes
(tercera categoría) cuando no están explotando su talento sobrehumano.
Ahora
bien, el héroe siempre es el personaje principal, aunque no necesariamente la
narración esté supeditado a su punto de vista. Me explico mejor con un ejemplo:
en Estudio en escarlata el narrador y el punto de
vista recaen en Watson, que podría ser el personaje principal, pero no el
héroe, porque ese atributo recae en Sherlock Holmes.
Para
saber quién es el héroe de la novela iremos a
Ortega y Gasset y sus Meditaciones sobre el
Quijote (1914). En aquel ensayo se concluye que el héroe es
quien hace valer su voluntad. Es decir, el héroe es quien,
mediante sus acciones, impone su voluntad para lograr objetivos o vencer
adversidades. En el ejemplo anterior, el personaje de Watson, si bien en él
recae el punto de vista y la narración de los hechos, la voluntad que desata
todas las aventuras de la novela recae en Holmes.
Podemos decir, entonces, que la voluntad hace al héroe y las categorías determinan sus características.

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